domingo, 9 de noviembre de 2025

Semana XXVI: sigh..

Estoy oficialmente derrotada :( 

Esta semana fue un golpe directo a mi moral porque me di cuenta (no sé cómo ni cuándo AJHDAJ) que me había saltado lo más importante de todo: mi proyecto tenía que ser habitacional. Y nose me da rabia porque estaba tan concentrada en la espacialidad, en el recorrido, en la exposición proyectada, que simplemente se me olvidó???? En realidad, lo que tenía era como un lugar de transición, un espacio de paso donde los usuarios llegaban, observaban, trabajaban y se iban. Y cuando caí en cuenta de eso, fue como una cachetada tipo 😭

Así que entré en crisis (obvio). Estuve días enteros mirando mi cuadernito sin entender cómo encajar esa nueva capa del “habitar”, porque sentía que todo lo que había hecho se desarmaba. Quería mantener la idea del recorrido, de los niveles, de esa conexión entre interior y paisaje, pero ahora tenía que hacerlo viviendo ahí, no solo estando ahí. Y eso me cambió todo.

Después de mucho darle vueltas, decidí volver a ordenar el proyecto desde la base.
Mi usuario siguen siendo geógrafos, pero ahora geógrafos con experiencia☝ que vienen a San Rosendo a estudiar el territorio y al mismo tiempo habitarlo temporalmente. No son turistas, ni trabajadores eventuales- son personas que viven el paisaje desde la observación, la exploración y el análisis. Eso me ayudó a redefinir las acciones que deberían ocurrir dentro del proyecto: trabajar, observar, descansar, cocinar, convivir.

Desde ahí volví a pensar la idea general del proyecto (bu)

Quise mantener la esencia del recorrido, pero ahora con una estructura más clara: un habitar colaborativo que promueve la interacción entre los usuarios y el e
ntorno, donde el movimiento por la pendiente acompaña la experiencia diaria.
Los espacios se ordenan por niveles- lo inferior más vinculado a lo cotidiano y doméstico, lo superior más abierto al trabajo, la contemplación y el paisaje. Quiero que el recorrido no solo una ambos, sino que los haga complementarios, que el trabajo y el descanso sean parte del mismo flujo.
No sé si es la desesperación o el cansancio, pero siento que mi proceso fue terrible. No tengo bitácora clara porque literalmente avancé de manera tan desordenada que no sabría ni cómo explicarlo: una mezcla entre frustración, rediseño, y volver a creer en la idea. Pero al menos siento que ahora el proyecto tiene sentido; ya no es un lugar para pasar, sino para vivir el paisaje dashjgjdja

Aún me falta resolver el segundo nivel, especialmente cómo diferenciar la parte baja (más doméstica y cotidiana) del nivel superior (más vinculado al taller, la observación y el trabajo de campo). Son dos espacios con propósitos distintos, pero que deben sentirse parte del mismo conjunto. En total son seis geógrafos, y quiero que su forma de habitar refleje esa convivencia entre la vida diaria y la experiencia de estudio.

Esop. No hay mucho más que decir a parte de que me hubiese encantado haber podido organizar mejor todo esto.

Bye😖

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