lunes, 29 de septiembre de 2025

Idea de emplazamiento y usuario

Elegí este terreno porque está en un punto clave de San Rosendo: la calle diagonal que conecta la Plaza de Armas con la antigua estación ferroviaria. Esa conexión no es cualquier cosa, es el eje que articula lo cotidiano con lo patrimonial y turístico, y eso le da un carácter especial. Al estar en pendiente, el sitio gana visibilidad, se ve desde arriba y desde abajo, y eso me pareció una oportunidad para una vivienda que también tenga un rol activo hacia la comunidad. Por eso me decidí por un usuario concreto: una familia pequeña que quiera vivir ahí y al mismo tiempo levantar un negocio visible para los vecinos y para quienes pasan hacia la estación. No pensé en un flujo masivo, porque San Rosendo no es así, pero sí en un espacio que de repente recibe visitantes, turistas o actividades comunitarias, y que puede aprovechar esa condición.

Mis observaciones apuntan a que es un espacio accesible, cercano al centro y a los servicios, pero al mismo tiempo dentro de un barrio tranquilo con viviendas de baja altura. El cierre existente ya marca una transición entre lo público y lo privado, y el terreno limpio ofrece flexibilidad para proponer algo nuevo que se integre a la escala barrial sin romperla.

El emplazamiento también lo considero seguro. No está en los bordes de riesgo de inundación, ni en laderas inestables, ni en zonas de incendios forestales; está en la terraza urbana consolidada, lo que le da estabilidad y menor exposición a riesgos naturales. Tampoco se ve afectado por problemas antrópicos fuertes, porque está en un eje cuidado, con buena conexión y sentido de pertenencia comunitaria.


En resumen, mi razonamiento fue unir observación y usuario: un terreno con vocación social, en un eje que mezcla historia y vida cotidiana, pensado para una familia que habita y a la vez activa el lugar con un pequeño negocio accesible y cercano.



domingo, 28 de septiembre de 2025

XX: Láminas láminas


Holiii💋 

Esta semana seguimos trabajando con el análisis territorial de San Rosendo, específicamente en la elaboración de las láminas por tema. En mi caso, junto a una de mis compañeras nos tocó desarrollar la parte relacionada con los riesgos naturales, además de integrarlo dentro del contexto local del territorio.
 
Después de los días libres por el 18, retomamos el avance del trabajo y lo primero fue ordenar toda la información que habíamos recopilado: morfología, clima, hidrografía, expansión urbana, infraestructura, riesgos y sectores críticos. Como el contenido era mucho, decidimos dividirlo para que cada lámina abordara un aspecto distinto pero conectado.

Visión

Resultado

El profe nos pidió que el contenido fuera más visual que textual, así que nos organizamos para que:
  • El mapa fuera el elemento central de la lámina.
  • La información se explicara con esquemas, colores e íconos, no con párrafos largos.
  • Las frases fueran directas, tipo síntesis, y acompañaran los gráficos.
Primero organizamos los datos duros, y después los convertimos en elementos visuales. El desafío fue resumir sin perder información importante, así que reescribí las descripciones en frases cortas que se entienden al tiro y se puedan complementar con las imágenes.

Lo que más destacó en el análisis:
  1. Algo que se repite mucho es que la forma del territorio condiciona los riesgos:
  2. El pueblo está en una terraza segura, pero la expansión hacia los bordes y los cerros aumenta la exposición.
  3. Los ríos y pendientes funcionan como límites naturales, pero también como amenazas.
  4. La intervención humana (ocupación en áreas inestables, microbasurales, incendios provocados) intensifica los riesgos naturales.
Por eso, una parte clave fue mostrar cómo los riesgos no actúan separados, sino que se combinan y se potencian.


Para el viernes, nuestro profe de taller nos encargó hacer una lámina con una observación relevante del terreno, definir un usuario y un posible emplazamiento, con sus justificaciones.


Elegí un terreno que me pareció ideal para una familia pequeña que quiere combinar vivienda y un negocio visible y accesible. Las observaciones del lugar mostraron que el terreno tiene una ubicación estratégica, con buena visibilidad y cercanía a puntos clave del barrio, lo que permite que el usuario pueda aprovechar el espacio tanto para habitar como para emprender.

Además, el terreno mantiene una escala barrial amigable, lo que significa que es fácil de habitar y se relaciona bien con la comunidad, sin perder el sentido de pertenencia. Las ventajas que encontré son claras: accesibilidad, conexión con el entorno y potencial para integrar la vida familiar con un pequeño negocio, aprovechando la dinámica del barrio y la exposición positiva del lugar.

En resumen, este terreno no solo sirve para vivir, sino que también activa el espacio y la interacción social, ofreciendo una solución que equilibra lo privado y lo público, y permite que la familia desarrolle su proyecto de vida y emprendimiento al mismo tiempo.

Hasta la prosimaaaa!

domingo, 14 de septiembre de 2025

XIX: Semana flojita 🧘‍♀️

    Terrible semana. Entre certámenes y trabajos, taller quedó un poquito en segundo plano 😔 Igual tratamos de no soltarlo del todo porque sabíamos que esta semana era importante para recopilar info y ordenar bien las observaciones del terreno. Así que aunque no avanzamos tanto como hubiéramos querido, sí logramos aclarar varias cosas con el grupo.

    El martes fue el día más clave porque nos juntamos con el grupo (Además del grupo de otra sección) a conversar todo lo que habíamos visto en San Rosendo. Nos sentamos y empezamos a tirar las ideas: lo que observamos en terreno, lo que nos contaron los locales, las fotos y desde ahí intentamos armar un análisis más completo.

    A nosotros nos tocó trabajar el Contexto Territorial, que en palabras simples es entender dónde está parada la ciudad: la geografía, el relieve, los riesgos, cómo se organiza el espacio urbano, etc. Básicamente, ver qué condiciones naturales y antrópicas la afectan.
Después de conversar harto, decidimos organizar todo en dos mapas:

Mapa 1: Límites y geografía
  • Aquí quisimos mostrar cómo la ciudad se va organizando según la geografía que la rodea. Ver dónde termina, cómo se enmarca en el territorio, y de qué manera el relieve empieza a condicionar la trama urbana. La idea era que más adelante este mapa nos sirviera como base para entender los temas de pendientes y suelos.
Mapa 2: Riesgos
  • Este fue más específico: ubicamos los sectores donde aparecen problemas, tanto naturales (deslizamientos, inundaciones, pendientes muy pronunciadas) como antrópicos (malas prácticas, intervenciones que afectan al lugar). Nos sirvió caleta porque al verlo en mapa es más fácil saber que sectores son realmente vulnerables.
  

  
Lo bueno es que todos llegamos a conclusiones súper parecidas, lo que nos dio tranquilidad de que íbamos en buen camino. Lo malo es que nos enfocamos demasiado en los riesgos y dejamos un poco botada la parte geográfica y natural y eso es justo lo más importante en nuestro tema. El profe igual nos hizo ver eso y nos dijo que profundizáramos en el estudio del relieve, porque ahí está la clave de entender por qué ocurren esos riesgos.

    Nuestro problema seguía siendo el mismo: no teníamos tanta info sobre la parte geográfica. Igual ubicamos bien los lugares con riesgo, pero no podíamos explicar del todo el motivo. No es como que sirve decir que aqui se puede caer algo si no sabemos si es porque la pendiente es muy empinada o porque está justo al lado del río. Entonces tratamos de buscar más cositas para poder conectar mejor esas observaciones con lo que realmente pasa en el terreno.
    El viernes llegamos al taller medio cansados y sin avances gigantes, pero sí con las ideas mucho más claras. Sabíamos perfectamente qué nos faltaba: darle más fuerza a la parte geográfica y natural. Así que toda la mañana nos pusimos a trabajar en cómo pasar lo que ya teníamos a una lámina para la presentación que viene después del receso.

Base geográfica y los límites naturales de San Rosendo.

Riesgos y relaciones urbanas, mezclando tanto lo natural
(pendientes, inundaciones) como lo urbano (ejes, centralidades)

    En resumen: avanzamos, pero a medias. Logramos ordenar las ideas, armar los mapas, y tener claro cuáles son ls riesgos principales del territorio. Ahora solo queda descansar un poco en el receso y volver con más energía para cerrar bien la etapa de análisis :33


Nos vemooos

domingo, 7 de septiembre de 2025

XVIII: San Rosendo 🚂

    El día viernes partimos rumbo a San Rosendo, y estaba súper emocionadaaa. Teníamos que juntarnos todos en la estación de tren a las 8 de la mañana porque nuestro tren salía como a las 8:29. Llegué a tiempo, así que todo bien, nos subimos sin problema. Los primeros 20 minutos del viaje estuvieron súper tranquilos, charlando con el grupo, viendo por la ventana y con ganas de un cafecito.

    De repente, nos hicieron parar en un punto para cambiar de tren. La verdad no entendí muy bien por qué, pero era demasiado temprano para pensar en eso jjj, así que solo seguí a la gente con mucho frío. Estuvimos ahí un rato esperando pero finalmente llegó nuestro segundo tren. El viaje continuó y fue bastante relajado, aproveché para descansar un poquito, mirar el paisaje y se me hizo más corto de lo que pensaba.

    Al llegar a San Rosendo, lo primero que hicimos fue reunirnos en la plaza central para recibir las instrucciones de la visita. Nunca había estado en este pueblo, y aunque nuestra intención no era hacer turismo, es imposible no quedarse un rato mirando el paisaje. La plaza tiene un aire muy tranquilo y acogedor, con árboles, bancas y el suelo bien cuidado. Desde ahí se ve claramente la antigua estación ferroviaria, que se asoma como un hito histórico del lugar y marca el corazón de la ciudad.


    Nuestro primer destino fue el parque de dinosaurios, donde subimos hasta lo más alto y desde ahí tuvimos una vista increíble de la estación y del río Laja. Me sorprendió la mezcla entre la naturaleza y la historia del pueblo: el río, los cerros y el trazado urbano se combinan de una manera que te hace sentir pequeño, pero conectado con el entorno.


    Bajamos del parque y nos dirigimos directo a la estación, dando una vuelta que nos llevó hasta el puente hacia Laja, siguiendo el río por un parque larguísimo que casi parecía el Parque Ecuador SAJHDGHAJ. Fue un paseo genial, porque además de apreciar la vegetación y el agua, íbamos descubriendo pequeños detalles del lugar: árboles con raíces gigantes, senderos bien marcados, y la tranquilidad que tiene todo el sector- a parte de la construcción a un lado que, al preguntar, nos dijeron que estaban armando un espacio que conmemoraba la estación abandonada.


    Cuando finalmente llegamos a la estación, me quedé fascinada. Es un edificio antiguo, lleno de historia y muy bien conservado. Las vías, los andenes, las oficinas antiguas y la casa de máquinas. La estación todavía tiene ese aire de actividad pasada que se mezcla con la paz del presente. Me impresionó cómo la historia ferroviaria sigue siendo parte de la identidad del pueblo y cómo organiza la forma en que se mueve la gente y se estructuran los espacios.




    Después de tanta vuelta y caminata, fuimos de nuevo al pueblo. Ya casi eran las dos, así que decidimos hacer una pausa para comer. Había varios lugares pequeños, nada muy grande como restaurante, así que terminamos optando por comer completos, y estaban deliciosos jjj. Con la watita llena seguimos recorriendo el pueblo, explorando calles pequeñas, mirando los colores de las casas y conversando con algunos vecinos.

    Mientras caminaba, me di cuenta de varias cosas importantes sobre San Rosendo:
  • La ubicación junto al río Laja lo hace precioso, pero también hay que tener en cuenta los riesgos de inundación, especialmente en los sectores bajos cerca del agua.
  • Las laderas del Cerro Centinela muestran que algunas zonas pueden tener deslizamientos o remociones de tierra, sobre todo después de lluvias fuertes.
  • El casco urbano tiene una estructura muy simple y cercana: la plaza central y la estación ferroviaria son los puntos clave, alrededor de los cuales se organizan las casas, comercios y servicios.
    Hay una relación muy interesante entre la naturaleza y la ciudad: los cerros, el río, los parques y los espacios abiertos hacen que San Rosendo tenga personalidad y sea muy agradable para caminar y explorar.

    Lamentablemente, no podía quedarme hasta tarde, así que con algunos miembros de mi grupo decidimos volver y tomar el tren de las 3. Pero definitivamente quiero regresar. Esta vez planeamos quedarnos más rato, aprovechar para recorrer más el pueblo y disfrutar de un almuerzo tranquilo, porque siento que aún hay muchos rincones por descubrir.

    Fue un día largo, frío a ratos, pero súper enriquecedor. Pude confirmar muchos puntos que ya había investigado antes: la ubicación estratégica junto al río y los cerros, la importancia del ferrocarril en la historia del pueblo, la estructura urbana centrada en la plaza y la estación, y los riesgos naturales que hay que considerar si uno piensa en desarrollar algo ahí.

        
    San Rosendo puede parecer chiquitito, pero tiene mucha historia, identidad y paisajes increíbles. Me quedo con la sensación de que, aunque sea un lugar pequeño, hay mucho por aprender, observar y disfrutar. Y la próxima visita promete ser aún mejor, con más tiempo para recorrer, sacar fotos y disfrutar de todo lo que ofrece este pueblito.

viernes, 5 de septiembre de 2025

XVII: Corrección ☝

    El martes realicé mi entrega del proyecto, la cual trabajé en base al concepto arquitectónico de “un espacio abierto que prolonga las visuales hacia la laguna, articulando recorridos lineales y áreas de pausa”. Desde ahí organicé mis decisiones de diseño, apoyándome en las estrategias que ya venía desarrollando: seguir la morfología de la laguna para guiar el trazado, establecer transiciones graduales entre lo público y lo privado, y finalmente disponer el programa en secuencias lineales abiertas que generaran continuidad espacial. 

    En la revisión, las correcciones se enfocaron principalmente en algo que yo pensé que ya tenía resuelto: el concepto sólido del proyecto. Creía haberlo planteado con claridad, pero al momento de la corrección con el profesor me hizo notar ciertos vacíos: si no existe un concepto fuerte que articule cada decisión, todo se siente un poco suelto. Lo bueno es que esas observaciones me ayudaron a reafirmar el rumbo: entendí que el concepto no solo debía estar “enunciado”, sino que debía leerse en el trazo, en la volumetría, en los recorridos y en la manera en que se habitan los espacios. Tenía que lograr que el proyecto se explicara por sí mismo, sin necesidad de tantas justificaciones externas.

    A veces uno cree que ya lo tiene definido, pero en la revisión aparecen esos vacíos que nos obligan a repensar y fortalecer lo que estamos haciendo. Aunque fue un golpe darme cuenta, también siento que es parte del aprendizaje: entender que la arquitectura no es solo resolver funciones, sino también construir un relato que le dé sentido a cada decisión.

    Siento que con estas correcciones el trabajo ganó más fuerza, y ahora el desafío es pulir esa coherencia entre lo conceptual y lo proyectual. Este viernes nos toca viajar a San Rosendo, donde espero que mi nuevo proyecto logre trabajar mas esa coherencia :3


Primer piso

Segundo piso

Techo

XXVIII: sin palabras

Esta semana fue un chiste, honestamente. Seguí media inválida por la caída de la semana pasada y mi brazo todavía no quería funcionar. Entre...