Partí bastante perdida. Venía de la última entrega sintiendo que me faltaban ideas claras, estaba medio bloqueada y no sabía bien hacia dónde seguir. En la única corrección que tuvimos después de eso, me dijeron algo que me dejo dando vueltas: que quizás estaba intentando abarcar demasiado, que era mejor dejar de ser tan ambiciosa y en vez de querer resolver toda el área del mercado y del astillero juntos, me concentrara en un solo espacio para poder profundizarlo bien. Y bueno no voy a mentir elegí el astillero un poco al azar, porque igual me hacía sentido trabajar algo ligado al borde costero y al oficio perdido, pero la verdad es que fue como un tiro de moneda más que una decisión súper pensada.
Desde ahí empecé a darle mil vueltas. Probé ideas como trabajar un gran galpón cerrado, después pensé en fragmentarlo, después pensé en dejarlo semi abierto como un muelle cubierto… y ninguna me convencía del todo. Entre tanto ir y venir me di cuenta de que me estaba desviando completamente del análisis original que había hecho de Nest We Grow, donde la idea era la estructura abierta, permeable y con varias plataformas de encuentro vertical. De a poco solté eso y me di permiso para hacer algo más mío, más pegado a cómo imaginaba que
debía funcionar un astillero de ribera que realmente se integrara a la rutina de la pesca y la reparación de botes.
debía funcionar un astillero de ribera que realmente se integrara a la rutina de la pesca y la reparación de botes.
Así fue como llegué a esta idea final: una estructura modular, lineal, compuesta solo por módulos iguales, como costillas que se van armando una tras otra para formar un gran taller abierto. Cada módulo organiza algo distinto: el acceso, el taller principal, un patio intermedio, la plataforma de varado. Todo se conecta en secuencia, desde la llegada del pueblo hasta el borde mismo del mar. Decidí que la cubierta se levantara en la parte del taller para dejar entrar luz cenital y que entre módulos quedaran espacios filtrados para ventilar y observar. En el fondo, la estructura se vuelve una extensión de la playa, un borde productivo donde se trabaja, pero también donde la comunidad puede mirar y recordar de dónde viene su vínculo con el mar.
Construir la maqueta fue clave para resolver esas decisiones. Usé solo módulos idénticos para mantener coherencia y mostrar que la estructura puede crecer o reducirse según la necesidad. Mientras armaba todo descubrí detalles que no estaban en los esquemas iniciales, como la rampa que se convierte en parte del varadero y la forma de jerarquizar la entrada con un módulo más bajo. Siento que con eso por fin le di forma real a la idea.
Y weno en medio de todo esto parece que me sobreexigí de más, porque justo el día de la entrega me dio un bajón heavy por mi operación y terminé en el hospital el viernes en la mañana. Así que no entregué la lámina ni el modelo ese día y me dieron tres días de reposo, que igual espero me sirvan para volver a retomar con calma y cerrar bien todo lo que falta.
Asi queeee eso.. entre confusión, decisiones medio random, correcciones que me abrieron los ojos y sobre todo harta maqueta y dibujo, siento que logré darle un sentido real a esta propuesta y que, aunque se alejó de mi análisis original, terminó guiándome a algo mas concreto.
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